No pudimos empezar el año de bodas de mejor manera. Una masía reformada en plena naturaleza (La Garriga de Castelladrall). Una ceremonia en medio del bosque en la que solo faltaban las hadas volando. Una pareja encantadora. Su hija, aún más encantadora. Un día de sol. Y muchas ganas de pasarlo bien. Una boda que no deja indiferente.

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